viernes, 28 de octubre de 2011

      D E    V U E L T A
 Sí, sí de vuelta...

 Los fantásticos, inteligentes, simpáticos... dueños de blogger (bueno mas bien sus empleados, no he tenido el honor de que hallan sido ellos) me habían desactivado la cuenta de blogger por mi edad, ahora se supone que tengo ¡14 años! (pero si cumplí los 16 hace nada). Estos de blogger lo que hacen por tocar la moral, mientras que hay muchas cuentas falsas por ahí y ahí se quedan. En fin... 

Pero hay que mirar el lado bueno, me han activado la cuenta, y lo máss importante he podido recuperar todas mis entradas. Ahora a ponerse al día, que tengo el blog "abandonaito" y hay que seguir publicando entradas, ya que, yo disfruto escribiéndolas y espero que vosotros, también lo hagáis leyéndolas.

¡Un saludo a todos mis lectores!












     HELLO  MY  SWEET LOVES!

jueves, 13 de octubre de 2011

¿Qué voy a hacerle yo, si me gusta el whisky sin soda, el sexo sin boda, las penas con pan?





domingo, 9 de octubre de 2011

Esas personas son las que acto seguido de desdoblar la servilleta y ponerla sobre tus piernas, sacan el móvil del bolso o de la chaqueta y lo colocan al lado del plato. Esas personas de las que hablo, las mismas que me adoran, suelen tener un iPhone o una Blackberry, a través de los cuales me escriben a mí esos deliciosos mensajes. El problema es que mientras están conmigo no renuncian a comunicarse con terceras personas. Con un ojo me miran a mí, que estoy situada a la derecha, por ejemplo, y por el rabillo del otro, miran a su querido aparatito. Suena una campanilla. Les ha entrado un mensaje. Lo leen tan rápido que casi no lo noto. Entonces, sonríen. Sonríen como si alguien les hubiera contado un secreto, o algo picante, o como si les acabara de llegar una información crucial. Pero, desde luego, no sonríen por la conversación que tienen lugar en la mesa. Esas personas, las mismas que, con desesperación, anhelan verte, te dicen, perdona, perdona un momentito, y se ponen a teclear un mensajito con un solo dedo. Qué dedo más rápido tienen esa personas. Es un dedo entrenado para escribir como si a uno le hubieran amputado la mano izquierda. Una vez terminado el mensaje la conversación continúa. Continúa hasta que vuelve a sonar de nuevo la campanilla: el amante, el amigo, el jefe, el cómplice, el amigo, el plasta, ha contestado. Nueva sonrisa de esas personas que nos quieren tanto. Y como poco a poco van perdiendo la vergüenza, toman el iPhone o la Blacberry con las dos manos y teclean entonces con los dos pulgares. Qué maravilla de pulgares. Parece que han ido a una academia de mecanografía con pulgares para iPhones. Viene el camarero a tomar nota de la comida y como las personas que tanto me quieren están ya apoyadas en el plato escribiendo a velocidad de vértigo mensajes tan apasionados, imagino, como los que me pusieron a mí, soy yo la que encarga el vino, el picoteo del principio y, si me han informado antes, el plato elegido por las personas que tanto deseaban este encuentro. No siempre una se siente ignorada, en lo absoluto. Hay ocasiones en que los dueños de las Blackberry o el iPhone te hacen partícipes de los mensajes recibidos, y tú puedes aportar algo en las contestaciones. A veces ese trata de los amantes y entonces ya vives con excitación delegada. Quiero decir con esto que no soy uo de esos espíritus rancios que discuten las ventajas que para muchos ciudadan@s ha supuesto la irrupción de la nueva telefonía móvil. Solamente quisiera expresar el desconcierto que me produce el que personas que tanto me adoran y desean compartir una hora y media de mesa de mantel conmigo no sean capaces de olvidarse del puto móvil durante un tiempo ridículo de sus hiperconectadas vidas. 
¡Yesqueesmuygrandelarazónquellevanmistextosdelengua!