domingo, 13 de marzo de 2011

Just that night,

No dormir en toda la noche solo resaltaba tu profunda mirada.
Estabas en un lado del sofá con una taza de café en tus manos. Mi camisa favorita un poco remangada resaltaba el blanco de tu piel. Me encantó tu manera de sonreír con la taza rozando tus labios. Me fascinó tu facilidad de dejar esa taza en algún extraño lugar y tu rapidez para abrazarme por última vez antes de que me volviese a casa.
Tus brazos alrededor de mi cuello con firmeza me hicieron recordar cada momento de esa noche. Besos sucios. Caricias con un tanto de pasión. Horas de madrugada.
Dormir pie con pie. Mejilla con mejilla. Mano con mano. Nariz con nariz.
Despertar. Lo primero para ver tus ojos intensos. El primer ruido en escuchar un susurro tuyo predicándome -buenos días-. Quiero que todos los días al despertar sea igual.


Aquí miro todo lo ocurrido tranquilamente.
Aquí pienso en los segundos que he compartido contigo.
Aquí me fascina como la vida cambia y me sorprende.
Aquí le pido a nosequé, que la vida me vuelva a sorprender con instantes así.
Instantes en los que las palabras -te quiero- no se dicen. Se sienten.

No hay comentarios:

Publicar un comentario