La lógica en el amor no existe, si analizas cada una de tus decisiones no encontrarás ninguna lógica. Nos dejamos llevar por el momento, somos impulsivos. ¿Por qué perdono? ¿por qué quiero? ¿por qué no puedo odiar? por qué, por qué y por qué... no te compliques, la respuesta es muy simple, el culpable de todo es el amor.
Dicen que el amor atonta, y así es, nos arrebata el sentido y la razón, y nos lleva a una nube blanca y esponjosa en la que sólo existís tú y esa persona por la que eres feliz y por la que a su vez estás jodido. El amor te cambia y aunque intentes evitarlo al final consigue su objetivo. Pero cuidado, no estoy tachando de manipulador al amor, somos nosotros que nos dejamos llevar. El amor te advierte antes de actuar, manda a un ejército de hormigas a tu estómago como primera señal de enamoramiento. Ahora eres tú quien debe elegir: seguir o parar. Si sigues, te arriesgas a ser la persona más feliz de este mundo o a ser la persona más jodidamente dolida y destrozada. Sin embargo, si decides parar la incertidumbre es menor, te libras de una vida de emociones y altibajos. Con esto no te aconsejo que NO te enamores, lo contrario te invito, te animo e incluso te obligo a decir SI al amor, y ahora pensarás que me contradigo pero en el amor hay que dejarse llevar, no se elige a quien se quiere por eso si decides parar, se me olvidaba comentarte que te arrepentirás, quizás podrías haber dejado pasar una gran oportunidad. No hay lógica, no...
No hay comentarios:
Publicar un comentario